Viapraetoria

¿Dónde está Baecula?



Según Polibio, la batalla se desarrolló en los alrededores de la ciudad de Baecula, pero, ¿dónde exactamente estaba esta ciudad? Tradicionalmente se ha venido aceptando su localización en el término municipal de la moderna Bailén1, pero el debate sigue abierto. Ya en su día, Scullard se ocupó de la cuestión con cierta profundidad2, pero por desgracia el autor británico no gozaba de los modernos métodos que han permitido un estudio del territorio mucho más eficiente. No obstante, ya en 1930 se conocía la localización del yacimiento de Cástulo a unos 7 km. al sur de Linares, en la orilla norte del río Guadalimar, donde precisamente se puede visitar en la actualidad. Y sabiendo que Polibio dice que, justo antes de la batalla, «El general cartaginés recorría entonces los parajes de Cástulo, alrededor de la ciudad de Baecula, no lejos de sus minas de plata»3, situó Scullard Baecula en la moderna ciudad de Bailén4. Así, el investigador británico buscó un lugar en las cercanías de Bailén que se adaptara a las descripciones dadas por Polibio y Livio. El primero de ellos dice que Asdrúbal «informado de la proximidad de los romanos cambió de lugar su campamento y se procuró seguridad por un río que fluía a sus espaldas. Delante de la empalizada había un llano defendido por un escollo lo suficientemente hondo para ofrecer protección; el llano era tan ancho que cabía en él el ejército cartaginés formado»5. En cuanto a Livio, nos dice que: «Asdrúbal replegó sus tropas a una altura que tenía una explanada en la parte más alta. Por detrás había un río y por delante y por los lados ceñía todo su contorno una especie de ribazo abrupto. En la parte baja había también otra planicie ligeramente inclinada, rodeada a su vez por un saliente igualmente difícil de escalar»6. Después de considerar lo que otros investigadores habían dicho con anterioridad a él7, Scullard intentó localizar los campamentos romano y cartaginés, inclinándose por las cercanías del Arroyo de Cañada Baeza y el Arroyo de la Muela. Hay allí una altura llamada «el Ahorcado» (404 metros), a menos de un kilómetro de la cual hay otra elevación sin nombre de sólo 4 metros menos: es aquí donde Scullard creyó que pudiera haberse encontrado el campamento de Asdrúbal8. Se encontró allí con un terreno que descendía hacia el sureste, encajando bien, en su opinión, con las descripciones. Señalaba además que la cresta es amplia y llana, y que hay suministro de agua garantizado por el Arroyo de la Muela. En cuanto al campamento romano, Scullard consideró que cualquiera de las elevaciones que se extienden desde Jabalquinto hasta Linares podría haber ofrecido un lugar apropiado y consideró que la causa por la que Escipión se trasladó después de la batalla al campamento cartaginés era el mejor acceso al agua que ofrecía este último9. Pero, como en su momento concluía Scullard, era necesario que la arqueología sacara a la luz los restos10.

Schulten también intentó ubicar la batalla, y supuso que el río que quedaba detrás de Asdrúbal era «el Rumblar; la columna derecha con Escipión avanzó por el arroyo de la Cañada Baeza; la izquierda con Laelio avanzó por el arroyo Matadero»11. Más recientemente, Corzo Sánchez se ha ocupado del problema, suponiendo que al contrario de lo que se venía creyendo, Escipión no penetró por el Saltus Castulonensis, sino por la zona de la actual Baza, que identifica con la Badia de algunos textos12. Como posible escenario de la batalla, presenta el topónimo Betela o Beteta por el que se conoce tanto una elevación, como dos cortijos a unos 7 km. al oeste de Porcuna13. Por desgracia, la hipótesis no ha ido acompañada de un estudio de campo, aunque parece que el lugar propuesto no podría calificarse como «los parajes de Cástulo», a juzgar por la distancia entre ambos puntos.

Actualmente, un equipo de la Universidad de Jaén, dirigido por Arturo Ruiz, ha propuesto una nueva localización para la batalla en la cercanías de Santo Tomé14. Los autores de este estudio rechazan la ubicación de Scullard por dos motivos: «De una parte que la estructura topográfica del escenario propuesto no coincide exactamente con el espacio que describen tanto Polibio como Tito Livio, pues en el sitio elegido por Asdrúbal para su segundo campamento el río Guadiel, que teóricamente debería correr a la espalda del campamento, transcurre por delante entre el supuesto campamento romano y el campamento cartaginés. El otro río importante, el Rumblar, que en cambio sí está a la espalda está demasiado alejado al este, y el Guadalquivir por último se encuentra demasiado al sur. En segundo lugar, aunque el espacio ha podido ser transformado por trabajos agrícolas posteriores, la zona donde se ubica la batalla no cae de forma abrupta por ninguno de sus lados como describían las fuentes históricas. Por otra parte llama la atención, dada la magnitud del espacio, que pasara desapercibido para los historiadores romanos la proximidad de estos lugares al oppidum de Iliturgi que prácticamente queda tan cerca o más que el supuesto oppidum de Baecula en Bailén. En todo caso los resultados habidos en la prospección superficial tampoco dejan observar restos arqueológicos de la batalla».

Tras haber prospectado y descartado varias ubicaciones para la batalla, el equipo optó, analizando tanto la topografía como la distribución de los hallazgos numismáticos cartagineses, por centrar sus esfuerzos en el Cerro de las Albahacas, en el término municipal de Santo Tomé. Con una superficie aproximada de 1700 has, una altitud sobre el nivel del mar de 678 m y una diferencia de altura con respecto a la vega del río de 283 m, el cerro se adapta bien a las descripciones de las fuentes clásicas. Al prospectar el terreno, se observa lo que los investigadores han calificado como «una dispersión de cerámica bastante inusual», sin haber encontrado, por el contrario, «muestras de la existencia de estructuras o fortificaciones típicas de un lugar cuya topografía encajaría en el esquema de un oppidum». Así, creen que todos los materiales encontrados encajarían bien con la explicación bélica; dardos, glandes de honda, fragmentos de arreos de caballo, etc. Dándose además la casualidad de que algunos hallazgos producidos en las cercanías bien pudieran responder al mismo contexto: las monedas de plata halladas a menos de 2 km. del Cerro de las Albahacas; un puñal doble-globular de hierro, también a escasa distancia del lugar, así como algunas referencias orales sobre la existencia de materiales posiblemente vinculados al campo de batalla. En definitiva, el equipo de la Universidad de Jaén propone el Cerro de las Albahacas como ubicación para el segundo campamento de Asdrúbal, sugiriendo que el campamento romano pueda quizás encontrarse «al sur de El Molar y antes de llegar al río de Toya» y, finalmente, que la ciudad de Baecula habría de ser identificada con el Cerro de los Turruñuelos.

Habrá que esperar a nuevas informaciones al respecto, pero, no faltan ya duras críticas a esta propuesta, y a los vecinos de Bailén no parece hacerles ninguna gracia que les despojen de una de «sus batallas». De hecho, encontramos un artículo bastante crítico precisamente en una revista de aquella localidad15. entre las duras críticas que se emiten en este trabajo, destacamos, por ejemplo, las referentes a la escasez de materiales que, en opinión de los autores, están muy lejos de ser determinantes16. Recuerdan también los autores de este artículo la llamada a la prudencia de A. Mª. Canto en diversos foros de internet17, autora que, como hemos venido comentando a lo largo del presente trabajo, ha investigado —incluyendo trabajo de campo— sobre estas mismas campañas18.

Humildemente, no podemos sino reconocer que visitamos personalmente la zona cuando por desgracia no estaba trabajando en ella el equipo de la Universidad de Jaén. Es cierto que abunda la cerámica en el Cerro de las Albahacas, lo que, sin embargo, no es indicativo alguno del desarrollo de una batalla19. No podemos decir mucho más de la visita; las dimensiones del lugar nos impidieron recorrerlo en su totalidad20. Sin embargo, coincidimos con Canto en uno de los principales argumentos en contra de Santo Tomé: el Cerro de las Albahacas no está en «los parajes de Cástulo»21. El argumento de la escasez de materiales que, como hemos comentado, esgrimen Villar Lijarcio y Perea Monje es en realidad bastante subjetivo. Ciertamente, como pudimos comprobar a finales del 2007, en una presentación de los trabajos en la Casa de Velázquez, los materiales son bastante llamativos desde el punto de vista cuantitativo habida cuenta de la poca superficie prospectada22. No nos queda, por el momento, sino esperar con interés a las conclusiones del equipo de investigación de la Universidad de Jaén, deseando que, de una vez por todas, logren dar con la ubicación de Baecula.

PS: Como opinión personal y quizás algo apresurada, decir que espero con cierto interés que la zona cercana a Puente del Obispo, donde hace no demasiado ha sido descubierto un nuevo poblamiento en el paraje conocido como “Gil de Olid” sea objeto de un mayor interés en el curso de los estudios sobre tan célebre batalla.

1 Por ejemplo, Scullard, 1970, p. 71, n. 54; Schulten, 1935, pp. 122-123; De Guadan, 1974, p. 16, esp. n. 47; Lazenby, 1978, p. 141; Caven, 1980, p. 205; Blázquez, 2002, p. 495; Cabrero Piquero, 2000, p. 91; Mira Guardiola, 2000, p. 206, etc.

2 Primero en Scullard, 1930, pp. 300-303 (cuando ni siquiera se había estudiado el yacimiento de Cástulo), y después en Idem, 1970, pp. 68 y ss.

3 Pol. X, 38, 7.

4 1930, pp. 300-301.

5 Pol. X, 38, 8.

6 Liv. XXVII, 18, 5-7. Sobre las fuentes de la batalla, véase Scullard, 1930, p. 100, n. 1.

7 Kromayer-Veith (Véase Scullard, 1970, p. 71); Véase también, AAVV, «Baecula…», 2004, pp. 11 ss. para los antecedentes historiográficos del debate.

8 Scullard, 1930. p. 302.

9 Scullard, 1930, p. 303. Todo ello actualizado en Scullard, 1970, p. 71.

10 Scullard, 1930. p. 303.

11 Schulten, 1930, pp. 122-123.

12 Corzo Sánchez, 1975, pp. 231-232.

13 Corzo Sánchez, 1975, p. 233.

14 En general, véase AAVV: Baecula: Arqueología de una batalla, en Proyectos de investigación (2002-2003), coord. por Antonio Gálvez de Postigo, 2004, pp. 11-66, que se puede consultar en: http://www.ujaen.es/centros/caai/articBAECUL.htm

Ampliado en: http://www.ujaen.es/centros/caai/Baecula.htm#_frnref3.

15 Villar Lijarcio y Perea Monje, 2007, pp. 6-16.

16 Villar Lijarcio y Perea Monje, 2007, p. 6. Sobre los materiales, AAVV, Baecula…, 2004.

17 Villar Lijarcio y Perea Monje, 2007, p. 7.

18 Ya hemos citado en varias ocasiones su trabajo en RSA, 1999, pp. 127-167.

19 Véase al respecto, Peralta Labrador, 2002, p. 51, n. 4.

20 Aprovechamos en la misma jornada, para visitar una sospechosa elevación, de nombre, Cerro de la Vieja, en la localidad de Torres (Jaén), cerca del Cerro Alcalá (supuesta ubicación de Ossigi). La expedición se tradujo en un rotundo fracaso.

21 Cerca de 70 km, no puede calificarse así. Son dos jornadas de camino a paso militar.

22 Agradecemos al equipo de la Universidad de Jaén, con Arturo Ruiz a la cabeza, la atención prestada durante aquella jornada, así como las puntuales y satisfactorias respuestas ofreciadas a las cuestiones presentadas.

Bibliografía Citada:

  • AAVV: «Baecula: Arqueología de una batalla», Proyectos de investigación (2002-2003). Coord. por Antonio Gálvez de Postigo, 2004, pp. 11-66.

  • Blázquez, J. M.: «Las calzadas. Arterias de la guerra en la Hispania Romana republicana», en A. Morillo Cerdán (Coord.), Arqueología militar romana en Hispania, Anejos de Gladius

  • Cabrero Piquero, J.: Escipion El Africano. La forja de un imperio universal. Madrid 2000.

  • Canto, A. M.: «Ilorci, Scipionis Rogus (Plinio, NH III, 9) y algunos problemas de la Segunda Guerra Púnica en Hispania», RSA 29, 1999, 127-167.
  • Caven, B.: The Punic Wars. London 1980.

  • Corzo Sánchez, R.: «La Segunda Guerra Púnica en la Bética», Habis 6, 1975, pp. 213-240.

  • De Guadan, A. M.: Comentario histórico-numismático sobre la campaña de Escipión en Hispania entre 210 y 205 a. C.

  • Lazenby, J. F.: Hannibal’s War: A military history of the Second Punic War. Warminster 1978.

  • Mira Guardiola, M. A.: Cartago contra Roma. Las Guerras Púnicas, Madrid 2000.

  • Peralta Labrador, E.: «Los campamentos romanos de campaña (castra aestiva): evidencias científicas y carencias arqueológicas», Nivel Cero 10, 2002, pp. 49-87.

  • Schulten, A.: FHA. Las Guerras de 237-154 a. de. J. C. Barcelona 1935.

  • Scullard, H. H.: Scipio Africanus in the Second Punic War. Cambridge 1930

  • Scullard, H. H.: Scipio Africanus. Soldier and Politician. Bristol 1970.

  • Villar Lijarcio, J. J. y Perea Monje, M. A.: «Llegó, vio y lo encontró», Revista Bailén Informativo, nº 97 (Julio de 2007), pp. 6-16.

     

5 comentarios »

  1. Añado un enlace con una entrevista a A. Mª Canto sobre la polémica de Baecula:

    http://www.facebook.com/video/video.php?v=446033988489

    Comentario por viapraetoria — octubre 8, 2010 @ 3:50 am

  2. Antonio Ceacero Hernández

    En 1.982 descubrí abundante cerámica ibérica y romana en el cerro de Las Albahacas, y en 1.987 realicé un trabajo señalando en un mapa todos los yacimientos arqueológicos que conocía en los alrededores de Santo Tomé, acompañando las características de los mismos, tales como situación, extensión, cerámica y objetos encontrados en superficie, y fotografías de los mismos. Realicé dos copias, una la entregué en el Cuartel de la Guardia Civil de Santo Tomé con objeto de que tuviesen constancia por si les incumbía su posible localización, y otra en la Delegación Provincial de Cultura. En el yacimiento descrito con el nº 3, escribí lo siguiente:

    “Descubierto por mí en agosto de 1.982. Está situado en el cerro de Las Albahacas, ocupando una gran extensión, aún no delimitada totalmente, pero que se extiende entre el repetidor de televisión y el cortijo de Manrique, en terrenos de labor. Abunda la cerámica ibérica y romana, y han aparecido monedas cartaginesas encontradas por personas con detectores de metales”.

    Ahora, el 15 de julio de 2.004, aparece en varios periódicos la noticia de la localización exacta del lugar donde se desarrollo la trascendente batalla de Baécula. Un grupo de arqueólogos del Centro Andaluz de Arqueología Ibérica (C.A.A.I.) presentó los resultados de un estudio indicando que la batalla de Baécula, ocurrida en el año 208 a.C., entre cartagineses y romanos, tuvo lugar en el Cerro de Las Albahacas, en Santo Tomé, por lo que, lógicamente, atribuyen el nombre de Baécula al poblado ibérico de Los Terruñuelos, que dio nombre a la decisiva batalla.

    Comentario por Antonio — abril 22, 2016 @ 10:30 pm

    • Gracias por su comentario Antonio.

      Comentario por viapraetoria — abril 24, 2016 @ 12:42 pm

  3. […] ¿Dónde está Baecula? […]

    Pingback por ¿Dónde está Baecula? | Viapraetoria — marzo 25, 2017 @ 6:56 am


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