Viapraetoria

FRAGOR HANNIBALIS. Aníbal en Hispania.


FRAGOR HANNIBALIS. Aníbal en Hispania.

573 pp.

15 Fragor Hannibalis: discurso expositivo
Manuel Bendala Galán

47 Aníbal y los Barca: el proyecto político cartaginés de Hispania
Manuel Bendala Galán

83 Cartago. La Ciudad de Aníbal
Carlos González Wagner

107 Cartago e Iberia antes de los Barca
Eduardo Ferrer Albelda, Ruth Pliego Vázquez

133 Qart Hadast, capital bárquida de Iberia.
José Miguel Noguera Celdrán

175 El nacimiento del retrato monetario en Occidente: la familia Bárquida
Mª Paz García-Bellido

209 Arquitectura y poder: las fortalezas bárquidas en Hispania
Juan Blánquez Pérez

255 Aníbal, strategos carismático, y los ejércitos de Cartago
Fernando Quesada Sanz

285 La estrategia militar de Aníbal antes de la marcha a Italia: el ataque a los pueblos de la Meseta Castellana
Adolfo J. Domínguez Monedero

313 La batalla de Baecula: tras los pasos de Escipión el Africano
Juan P. Bellón, Manuel Molinos, Francisco Gómez, Arturo Ruiz, Carmen Rueda

335 Vacceos, vettones y carpetanos ante el ataque de Aníbal
Gonzálo Ruiz Zapatero y Jesús Álvarez-Sanchís

357 Cartago y la cultura ibérica. Presencias y apariencias púnicas en el sureste hispano
Fernando Prados Martínez

381 El legado de Aníbal y los Barca en la Hispania romana
Manuel Bendala Galán

413 Aníbal visto desde la posteridad
Pedro Barceló

435 Imagen, imaginario… Cómo se hizo
Manuel Bendala Galán

463 Catálogo

 

Al salir de la magnífica exposición Fragor Hannibalis y pasar por la tienda del Museo de Alcalá de Henares, no pude resistirme a adquirir la obra-catálogo que habían editado para la ocasión. Hablamos una obra de muy cuidada edición, con aportes de algunos los primeros espadas de la investigación patria, aderezados por las estupendas láminas de Albert Álvarez Marsal y, para finalizar, el catálogo de la exposición. Todo ello a un precio más que contenido -todavía podéis encontrar la obra por menos de 30 euros.

La obra, como digo, está editada a todo lujo. Papel de calidad y agradable tacto, lectura relajada, tapa dura y estupendas fotografías y dibujos. Todo ello causa la única incomodidad de ser poco manejable, habida cuenta de sus dimensiones, pero es un precio que se paga con gusto.

Abre Bendala Galán con el discurso expositor, en el que hace una introducción histórica adaptándola a lo que nos encontramos en la exposición. Y es el propio Bendala quien, a través del primer artículo, ofrece un magnífico repaso y una buena puesta al día de la influencia del paso de los Barca por Hispania.

A continuación es González Wagner quien realiza un recorrido por historia de la metrópoli púnica desde su fundación y analizando las sucesivas reformas urbanas. Todo ello acompañado de algunos breves apuntes sobre las formas de gobierno en Cartago, la organización social y la religión, apoyándose en algunas imágenes capturadas por él mismo. Un resumen comprensiblemente muy limitado por el espacio disponible.

Toman el testigo Ferrer y Pliego, quienes a través de los textos escritos conservados y las fuentes arqueológicas hacen una síntesis de su visión de las relaciones entre Cartago y los pueblos peninsulares. Insisten en el problema que presentan las fuentes escritas debido a la ausencia de textos púnicos y la falta de conocimiento de los autores cuyos relatos se conservan. Se apoyan, como decíamos, también en el registro arqueológico y en la documentación numismática, dando un repaso a los diferentes hallazgos de acuñaciones que, por su falta de contexto, generalmente no se tienen en cuenta. Todo ello apuntando a la posición de hegemonía de Cartago sobre los pueblos de Iberia.

Noguera, como no podía ser de otra forma, nos muestra un recorrido a través de la arqueología por la ciudad de Carthago Nova tanto antes como después de su conquista por los romanos. Mostrándonos cómo se puede apreciar la continuidad de uso en muchos de los espacios en la transición del dominio púnico al romano. Acompañando el texto, una vez más, por excelentes fotografías y reconstrucciones.

García-Bellido nos habla de la expansión del modelo helenístico de gobierno -la monarquía- y el uso que dicho modelo hizo de la numismática para difundir su ideología. Una tradición heredada por los Barca para su proyecto; algo mal visto tanto desde su propio estado como desde Roma. Y es que continúa García-Bellido hablando de las aspiraciones monárquicas de Asdrúbal el Bello, para pasar a continuación a ocuparse de la moneda de los sucesores de Amilcar y del impacto de la moneda cartaginesa en las acuñaciones ibéricas, númidas y mauritanas.

Con Blánquez nos acercamos a los avances en el campo de la Arquitectura cartaginesa proporcionados por “la aplicación de rigurosas metodologías de excavación, junto con la revisión de anteriores estudios y relectura de las fuentes textuales clásicas”, que han permitido tener consciencia de la enorme repercusión que tuvo el corto período de dominación bárcida en la península, frente a la tradición histórica de los años 80, cuando casi nadie defendía esta influencia. Hace además un repaso a las novedades en los yacimientos más representativos hablando de ellos como una promoción englobada en el proyecto de los Barca de construcción planificada de centros de poder y prestigio.

Pasamos a Quesada, quien se centra en aspectos más “militares”, pues comienza hablando sobre los dos episodios que más controversia han generado en torno a la aptitud de Aníbal como estratega: el cruce de los Alpes y su negativa a marchar sobre Roma tras la victoria de en Cannae. Continúa centrándose en el tipo de general que era el cartaginés, para pasar después a contraponer a los dos ejércitos en lucha; el ejército ciudadano romano frente al ejército mercenario cartaginés. Quesada ya es una referencia obligatoria en este tipo de temáticas, pero me gustaría resaltar el muy interesante aporte que nos deja sobre los elefantes de Aníbal (pp. 268-269).

En el trabajo de Domínguez nos encontramos con una pequeña introducción en torno a las responsabilidades de la guerra y lo que la tradición grecorromana decía de ella, seguida de un repaso a las acciones de Aníbal antes del inicio de las hostilidades contra Sagunto.

El siguiente artículo, de varios autores, es sobre la batalla de Baecula y su identificación en las tierras jienenses de Santo Tomé, concretamente en el cerro de las Albahacas. No encontramos gran novedad en él respecto a otros artículos anteriores publicados al respecto -que ya son unos cuantos, pero ofrece una clara perspectiva del proyecto y sus resultados a quienes se acerquén a él por vez primera. Muy de agradecer, eso sí, las muestras de los hallazgos ofrecidas en la exposición y, por ende, recogidas a modo de fotografías en el catálogo.

Ruiz Zapatero y Álvarez-Sachis ofrecen un repaso al estado actual de los estudios sobre aquellos pueblos que fueron directamente afectados por la campaña de Aníbal. Tamaño de población, economía y control de territorio, urbanismo, son algunos de los aspectos sobre los que encontraremos información en el artículo, en el que, por otra parte, se nos insiste en la dificultad de diferenciar a los diferentes pueblos.

Prados Martínez comienza haciendo un análisis de la tradición histórica de la primera mitad del siglo XIX y del claro sesgo antisemítico de dicha interpretación, que relegaba las influencias púnico-fenicias a un discreto plano. En la segunda mitad del siglo XX el panorama no sería mucho mejor, reduciéndose en muchos casos el interés por lo púnico a la búsqueda de Akra Leuké o al interés por la fundación de Carthago Nova.
En el panorama actual se da mucha mayor importancia a la influencia de la cultura púnica en la península, de forma esporádica primero, tras la caída de Tiro, e intensificándose tras la firma del primer pacto púnico-romano (348 a. C.) para pasar a ser intensa en la época bárcida. Estas influencias se notan en el urbanismo y en los modelos sociopolíticos y variarán en función de los territorios, si bien en opinión de Prados, se traducirían en un dominio que, especialmente en las zonas costeras, habría que entender más como protectorado, sin necesidad de ocupación directa. Para analizar dichas influencias, se centra en la arquitectura monumental y en las cerámicas figuradas.

Bendala Galán nos habla de la importancia que tuvo la estructura territorial bárcida en la rápida asimilación de la penísula al Imperio Romano, pues desde el punto de vista organizativo hubo continuidad entre el dominio bárcida y el romano. Esta organización púnica de la que habla Bendala, no se restringía a las ciudades, sino también al campo. Así, el autor hace un repaso, a través de la obra de Columela, a la fuerte herencia púnica en las producciones agrarias; tanto en variedades de cultivos, como en las artes y los utensilios. Concluye, en definitiva, que una buena parte de la bética mantuvo la organización agraria heredada de los cartagineses.
Este mismo análisis, lo realiza después sobre le urbanismo, tomando Carmona y Carteia como objetos de estudio; y en segundo lugar sobre el campo ideológico, hablando, por ejemplo, de cómo se perpetuó el culto a Hércules-Melqart y cómo además fue éste utilizado por Augusto para potenciar su imagen.

Barceló, quién por cierto ha dedicado no pocas páginas al estudio de Aníbal, repasa la influencia de Aníbal a lo largo de la historia fuera del ámbito científico especializado, y lo hace arrancando en la propia tradición romana republicana. Como él mismo señala, la imagen de los personajes históricos va variando a través de las diferentes épocas, pues es inevitable que al abordar el estudio de estas figuras todos lo hagamos desde el prisma de nuestro tiempo y su realidad sociopolítica.

Para finalizar, nos encontramos con una breve explicación de cómo se hizo la exposición, así como todas las láminas que ilustran el catálogo recogidas juntas y explicadas, incluyendo además algunos de los ensayos previos del artista, entre los que podremos encontrar cosas tan curiosas como la representación de un legionario romano combatiendo en Baecula con lorica segmentata y casco gallico. Algo que, evidentemente fue corregido en la edición final. No falta, como decíamos al comienzo, el catálogo fotográfico de todas las piezas mostradas en la exposición.

1 comentario »

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    Pingback por FRAGOR HANNIBALIS. Aníbal en Hispania. | Viapraetoria — diciembre 14, 2014 @ 6:50 pm


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