Viapraetoria

Guerra y Ejército en el Mundo Fenicio-Púnico. XIX Jornadas de Arqueología fenicio-púnica.


Guerra y Ejército en el Mundo Fenicio-Púnico. XIX Jornadas de Arqueología fenicio-púnica (Eivissa, 2004).

Eds. Benjamí Costa y Jordi H. Fernández.

Eivissa, 2005.

En alguna que otra ocasión, he comentado el desánimo que me produce que en España las publicaciones científicas suelan ser ―precisamente― demasiado científicas, sin tener en cuenta a un amplio grupo de lectores, ya iniciados, pero que naufragan en un mar de términos técnicos, horizontes arqueológicos y, en general, textos densos y sumamente especializados. Este espacio suele ser ocupado habitualmente por revistas y obras de divulgación menos especializadas; y si bien en el caso de la mayoría de las revistas suelen firmar los artículos investigadores de reconocido prestigio que, por fin, se han decidido a escribir para el gran público, en el caso de las publicaciones monográficas y demás nos vemos invadidos por obras de muy desigual utilidad.

En este caso, estamos ante una obra que satisface por igual a neófitos y a especialistas; nada que envidiar a obras como The Second Punic War: A Reappraissal de Rankov y compañía (también comentada brevemente en esta misma página). En suma, una obra muy útil a la hora de abordar y ampliar cualquiera de los aspectos que en ella se tratan sobre el mundo bélico el ámbito fenicio-púnico.

El primer artículo; «Poliorcética y Guerra naval en el Mundo Fenicio» (pp. 7-29), firmado por Jaime Alvar Ezquerra, es una breve introducción a la poliorcética y las técnicas navales fenicias en la que el autor trata, de una vez por todas, de desterrar el famoso tópico fenicios=comerciantes, para mostrarnos un pueblo igualmente competente en su faceta militar. Es más, en el caso de la guerra naval, se nos presenta a los fenicios como innovadores en la elaboración de naves.

Destacamos una de las ideas que defiende el autor del artículo, citándole de forma textual. Dice Alvar Ezquerra, al hablar de las construcciones defensivas, que: «Negar el carácter bélico de la muralla porque tenga adicionalmente otras funciones es un simplismo inadmisible» (p. 11). Algo que quizá pueda parecer de perogrullo a muchos, pero que, vistas las teorías que brotan por doquier en las obras de prehistoria no está de más mencionar.

El segundo trabajo, de Rafael Rebolo Gómez, lleva por título «La Armada Cartaginesa» (pp. 31-71). Y decimos sin la menor vergüenza que es un trabajo que debería descansar en las estanterías de todo aquel interesado en la flota de guerra púnica. Se analizan las dificultades para el estudio de las naves antiguas; se incluye una introducción de tipo técnico muy, pero que muy de agradecer; se repasan los métodos de construcción; un analizan la capacidad de las naves, su coste económico y su potencia y velocidad, el uso del espolón y las batallas navales, la tripulación, etc.. En resumen, es un artículo interesantísimo y sumamente didáctico. Se echan, tal vez, en falta algunas notas a pie de página que ayudarían a ampliar la información suministrada, pero insistimos, leerlo aporta una visión muy práctica de la navegación en la Antigüedad.

Pasamos ahora a Jaime Gómez de Caso Zuriaga y su trabajo: «El Ejército Cartaginés en la Primera Guerra Púnica» (pp. 73-127). Para el estudio de la Primera Guerra Púnica, es de obligada consulta la obra de este autor, cuya tesis, centrada en Amílcar Barca, ha tenido continuidad a través de una posterior producción científica en la que abundan los artículos sobre este período concreto y, en especial, sobre aspectos bélicos. En el caso que nos ocupa, el artículo comienza haciendo un breve repaso a las fuentes clásicas de las que se puede extraer información sobre el tema, para pasar luego a hablar de las tropas ciudadanas de Cartago, el ejército colonial, el ejército de línea, la caballería, el mando.

El análisis se hace de manera minuciosa; desde el modo de reclutamiento, y pasando por la organización en combate de las tropas púnicas, la introducción del elefante como arma y sus ventajas e inconvenientes, el papel del senado cartaginés en el control del ejército de campaña, hasta la manera en que se cohesionaban tropas de tan diferentes procedencias, etc.

El artículo finaliza deteniéndose en el mando de Jantipo sobre las armas púnicas. La visión del autor al respecto es muy interesante en este punto, pues vincula, a través del lacedemonio, la figura de Amílcar –y por ende de Aníbal-, con las armas espartanas. Algo que puede ayudar todavía más a explicar el por qué de Aníbal y que, casualmente, viene apoyado por el siguiente artículo que, como veremos, mostrará que el ejército que invadió Italia no era «el ejército de Cartago», sino «el ejército de Aníbal».

Pasamos por tanto al artículo de Fernando Quesada Sanz, autor de sobra conocido por los interesados en cuestiones bélicas de la Antigüedad, y que en su artículo «De Guerreros a Soldados. El ejército de Aníbal como un ejército cartaginés atípico», pp. 129-161, hace un análisis del ejército de Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica.

Como primer punto destacable del trabajo, incluso antes de entrar a comentar su texto, nos encontramos una amplia y especializada bibliografía muy útil a la hora de profundizar en la materia. En cuanto al artículo en sí, comienza analizando brevemente el proceso que llevó, en su opinión, a los peninsulares de Aníbal a pasar de «guerreros» a «soldados» (recuérdese el artículo de Rawlings en The Second Punic War: a Reappraissal). Encontramos, además, una presentación del ejército romano durante este conflicto, a fin de dibujar un panorama general en el que situar al ejército anibálico. En este punto lamentamos profundamente (a título personal) que no se extienda en las reformas atribuidas a Escipión, aunque, es cierto, de la oportunidad, a quien lo desee, de hacerlo a través de las correspondientes referencias bibliográficas.

Ya en referencia el ejército púnico invasor, nos habla de su composición y de la ausencia de cartagineses salvo en los cuadros de mando; de la forma de contratación de los mercenarios que lo integraban, etc. Quesada cita a Goldsworthy al referirse a la preparación del ejército púnico; y es que el autor británico, como muchos otros investigadores, atribuyen gran parte del mérito a Amílcar. Es aquí donde nos gustaría insistir en la reflexión realizada por Gómez de Caso en el anterior artículo en referencia a Jantipo.

Pero la idea principal que se extrae del artículo es el carácter único del ejército de Aníbal, que llegaba a actuar, incluso tácticamente, de manera diferente al resto de ejércitos cartagineses. En opinión de Quesada, fueron varias las causas de estas diferencias en favor de las tropas de Aníbal; por un lado los estrechos lazos de fidelidad que logró el Bárcida y que, por el contrario, no parecieron conseguir los generales de Iberia. En apoyo de esto, incluye un cuadro analizando las diferencias entre la figura del «guerrero» y la del «soldado», intentado, en definitiva, mostrar que los mercenarios peninsulares lucharon con Aníbal como soldados, no como guerreros; situación que, sin embargo, no se dio en los ejércitos de Hispania.

Es muy de agradecer, para finalizar, que el autor «se moje» en asuntos tan peliagudos como la marcha sobre los Alpes, donde se manifiesta de acuerdo con aquellos que afirman que fue un auténtico desastre (p. 151, n. 37). Así como en otros muchos puntos, permitiendo, como decíamos, ampliar gracias a las notas a pie de página y la bibliografía ofrecida.

El último trabajo es «Los Mercenarios Baleáricos» (pp. 163-189), de Adolfo J. Domínguez Monedero. Centrado, como su título indica, en el papel de los mercenarios baleáricos en los ejércitos fenicio-púnicos. Analiza la potencia y ventajas del uso de la honda frente a otras armas, repasando, al mismo tiempo los nombres de aquellos pueblos que destacaron por su uso de ella. Los más famosos de todos, los baleáricos, cuya participación en las guerras del Mediterráneo como mercenarios es rastreada con el respaldo de las pertinentes citas de las fuentes antiguas.

El autor teoriza sobre los posibles modos de reclutamiento de los honderos y la forma de pago a sus servicios, basándose en los modos de vida de éstos según los textos clásicos. Y ciertamente, la teoría del pago en metálico convertido rápidamente en «vino y mujeres», no deja de ser un tanto arriesgada.

El trabajo finaliza con el uso de estos mercenarios en la Segunda Guerra Púnica; el modo en que se pudieron realizar las levas por parte de los cartagineses y lo que ello pudo suponer para la demografía de las islas, acaso ya muy castigada por las exigencias bélicas, y que pudo influir de manera directa en el rechazo a la flota dirigida por Magón, que se vio obligado a dar media vuelta en Mallorca y, finalmente, tomar puerto en Menorca.

En definitiva, y reconociendo que los del Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, con sus «Jornadas de Arqueología Fenicio-Púnica», llevan haciéndolo ya muchos años mejor que bien y que, por tanto, esta obra no es fruto de la casualidad, quedamos a la espera su siguiente publicación, deseando, eso sí, que no sea la excepción a la regla.

4 comentarios »

  1. Comparto tu valoración del artículo de Rafael Rebolo Gómez sobre la Armada cartaginesa hasta el punto de haberlo republicado en Internet. Aquí te dejo el enlace. Cordialmente,

    Juan Manuel Grijalvo

    Comentario por Juan Manuel Grijalvo — abril 14, 2009 @ 11:41 pm

  2. Añado aquí el enlace que no ha salido en el mensaje original:

    http://www.grijalvo.com/Rebolo_Gomez_Rafael/Armada_Cartaginesa/0_Indice.htm

    Gracias por la aportación.
    Un saludo.

    Comentario por viapraetoria — abril 15, 2009 @ 6:21 pm

  3. Saludos, donde puedo comprar este libro?, me interesa mucho, de antemano gracias

    Comentario por Hector — febrero 24, 2010 @ 3:39 am

  4. Hector, si buscas en google, verás algunas librerías que lo ofrecen por internet.

    Otra opción es encargalo en alguna gran librería o una librería especializada en Humanidades (a bote pronto, Marcial Pons en Madrid y Portico en Zaragoza).

    Un saludo y gracias por leer el blog.

    Comentario por viapraetoria — febrero 24, 2010 @ 6:57 pm


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