Viapraetoria

LA GUERRA EN EL MUNDO ANTIGUO (El mundo antiguo en guerra. Una historia global)


LA GUERRA EN EL MUNDO ANTIGUO

(EL MUNDO ANTIGUO EN GUERRA. UNA HISTORIA GLOBAL) The Ancient World at War. A Global History.

Or. ingl. Thames & Hudson, Londres 2008.

Akal, Madrid, 2008.

320 pp.

ÍNDICE

Introducción: La terrible marea de la guerra    p. 7

Philip de Souza

1 La guerra antes de la Historia   p.15

R. Brian Ferguson

2 La guerra en el Antiguo Egipto  p. 29

Ian Shaw y Daniel Boatright

3 La guerra en el Próximo Oriente Antiguo  p. 47

Nigel Tallis

4 El poder del Imperio Persa   p. 67

Nicholas Sekunda

5 La guerra minoica y micénica   p.87

Alan Peatfield

6 La guerra en la Grecia Arcaica y Clásica  p.101

Hans van Wees

7 Alejandro Magno y la guerra helenística  p.119

David Potter

8 Los ejércitos de la Roma Republicana   p.139

Nathan Rosenstein

9 Las culturas guerreras celtas e íberas  p.157

Louis Rawlings

10 La guerra entre los partos y los sasánidas  p. 173

Nigel Tallis

11 La guerra en la Roma Imperial   p. 183

Jon Coulston

12 Roma y los bárbaros   p. 203

Hugh Elton

13 Asia Central desde los escitas hasta los hunos   p. 217

Jon Coulston

14 La guerra en Asia Meridional   p. 229

Robin Coningham y Mark Manuel

15 La guerra en la Antigua China   p. 243

Charles A. Peterson

16 La guerra en la Antigua Corea y Japón   p.263

Gina Barnes

17 Mesoamérica de los Olmecas a los aztecas   p. 275

Ross Hassig

18 La guerra en los Andes en la Antigüedad   p. 295

Brian S. Bauer, Elizabeth Arkush y Joe Szymczak

Lecturas complementarias   p. 308

Autores   p. 311

Procedencia de las ilustraciones   p. 312

Procedencia de las citas   p. 313

Indice analítico   p. 314

Con 351 ilustraciones, 150 en color.

Varios fueron los motivos que me llevaron a adquirir esta obra: por un lado, la inclusión de culturas generalmente dejadas de lado en estudios de este tipo; a saber, China, Japón, Mesoamérica, etc. Por otro lado, la cantidad y calidad del apartado gráfico (aunque algunos relieves no tienen la definición necesaria para ser valorables en su justa medida). Pero no era suficiente, necesitaba una garantía de que lo que me iba a encontrar en sus páginas me dejaría razonablemente satisfecho. Esta exigencia parecía a priori garantizada viendo los nombres de los autores de algunos de los capítulos. Entre otros, Nathan Rosenstein, cuya obra Imperatores Victi me había encantado; Louis Rawlings, de quien se incluye un artículo en The Second Punic War: a reappraisal (véase una reseña escrita por servidor: https://viapraetoria.wordpress.com/the-second-punic-war-a-reappraisal/); Nicholas Sekunda, un viejo conocido en esto de la guerra en la Antigüedad; Jon Coulston a cuya obra escrita conjuntamente con Bishop (Roman Military Equipment from the Punic Wars to the Fall of Rome) he tenido que recurrir en más de una ocasión; Hugh Elton y su reputada Warfare in Roman Europe, etc. En definitiva, los antecedentes permitían presumir horas de deleite leyendo aquellas páginas. Sin embargo, debo decir que las expectativas no se han visto cumplidas.

Puesto que cada capítulo se ocupa de un ámbito geográfico y temporal distinto, es lógico que todo aquel que lo lea encuentre más carencias o virtudes en aquellos capítulos que atañen a las culturas en las que ha centrado su interés anteriormente. No obstante, como no podía ser de otra manera, los capítulos presentan un desarrollo muy desigual. En general, se puede decir que presentan una narración demasiado apresurada y un acercamiento muy superficial.

Es poco menos que “irritante”, por otra parte, la profusión de referencias o apuntes que no encuentran respaldo en la bibliografía del final. Sin ir más lejos, en la página 43 se cita un estudio forense y, cuando buscamos la obra de referencia en la bibliografía, no la encontramos.

Algunos capítulos destacan por encima de otros, ofreciendo incluso un buen resumen como introducción al tema en cuestión. Reconocemos igualmente algunas reflexiones interesantes, pero la ya citada ausencia de referencias concretas limita su utilidad. En otros casos nos encontramos con la necesidad de una buena puesta al día. Así, por poner un ejemplo, en la p. 143 se nos dice, hablando de los pila, que “las puntas perforaban los escudos enemigos y se curvaban, haciéndo inútiles los escudos. Los prendedores del asta de las pila tardías estaban diseñadas para romper, impidiendo su reutilización”, algo que Quesada ha negado ya en varios trabajos con bastante reconocimiento en el mundo académico.

En aquellas culturas más ajenas a mundo occidental, será más facil que el lector se vea sorprendido debido a lo reducido de la bibliografía ad hoc. Es un tanto frustrante, sin embargo, que en algunos casos, como el capítulo 14, dedicado a Asia Central, se hagan alusiones a excavaciones realizadas en el primer tercio del s. XX, dejando la impresión de que poco o nada se ha hecho desde entonces. Es en estos capítulos, además, donde más cuesta ubicarse a aquellos que, como servidor, son auténticos profanos.

Así pues, si bien es cierto que algunos trabajos podrían calificarse como excelentes introducciones generales, no recomendaría esta obra a alguien interesado en profundizar en temas militares.

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