Viapraetoria

LAS ARMAS DEL EJÉRCITO ROMANO DURANTE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA II.


LAS ARMAS DEL EJÉRCITO ROMANO DURANTE LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA. 

CAPÍTULO II.

EL SCUTUM. 

Al igual que el resto de armas ofensivas y defensivas del Ejército Romano, el scutum sufrió una evolución a lo largo de los siglos. Puesto que nos hemos impuesto unos límites temporales -la Segunda Guerra Púnica-, nos centraremos en el escudo que utilizaron los legionarios romanos durante dicha contienda.

Como en tantos otros ejemplos, los romanos copiaron su modelo de escudo de lo que habían visto en otras culturas. En este caso, todo parece indicar que el modelo “original” fue desarrollado en el norte de la península italiana hacia el siglo VIII a. C., dando paso después a multitud de variantes que fueron surgiendo en diversas regiones (Quesada, 2008, pp. 243-244). A diferencia de los escudos celtas, de superficie completamente plana, los romanos desarrollaron un escudo con superficie curva, en “forma de teja”; diseño que, al decir de Tito Livio (XXXVIII, 21, 4) protegía mejor al portador. Según Livio (VIII, 8) los romanos adoptaron este modelo para sus tres clases de tropas durante las Guerras Latinas del siglo IV a. C. (Bishop, Coulston, 1993, p. 58).

Veamos lo que dice Polibio, ya en el s. II a. C., sobre el escudo romano:

“El romano consta, en primera lugar, de un escudo de superficie convexa, de dos pies y medio de longitud y de cuatro de anchura. El espesor es, más o menos, de un palmo. Está construido por dos planchas circulares encoladas con pez de buey; la superficie exterior está recubierta por una capa de lino y, por debajo de ésta, por otra de cuero de ternera. En los bordes superior e inferior, este escudo tiene una orla de hierro que defiende contra golpes de espada y protege el arma misma para que no se deteriore cuando se desposita sobre el suelo. Tiene una ajustada concha metálica (umbo) que lo salvaguarda contra piedras, lanzas y, en general, contra choques violentos de proyectiles”.

(Polibio, VI, 23, 2-5).

En cuanto al tamaño, el referente habitual es de unos 120 centímetros de altura por unos 60 centímetros de anchura (Goldsworthy, 2001, p. 44; Quesada, 2008, p. 247); de forma ovalada y con una estructura a base capas de madera -variando la técnica constructiva a lo largo del tiempo y la zona geográfica- dotada de cierta flexibilidad en los extremos, lo que le hacía más resistente a los golpes. Además, para evitar su rápida degradación en combate se reforzaban los extremos con un filo de bronce o hierro1, y para proteger la mano del portador se colocaba un umbo justo en el centro (Goldsworthy, 2001, p. 44, Quesada, 2008, pp. 248), y se le dotaba de una spina que recorría el escudo por el centro de arriba a abajo, dotándolo de mayor resistencia. Todo ello era imposible de conseguir sin lastrar el escudo, en ocasiones y en función de los materiales empleados hasta los 10 kilogramos2, aunque se podían fabricar piezas desde los 4-5 kilogramos, que causarían no pocos problemas de muñeca a los soldados habida cuenta de la forma de sujetar el escudo, puesto que, a diferencia del escudo hoplita, cuyo sistema de sujección permitía descargar el peso sobre el hombro, el scutum romano había de sostenerse con un asa horizontal, algo a fin de cuentas inherente al sistema de combate adoptado por las legiones (Goldsworthy, 2001, p. 44; Gracia Alonso, 2003. p. 206; Quesada, 2008, p. 247).

Como es lógico, se intentaba proteger el scutum todo lo posible, sobre todo frente al mal tiempo, cubriéndolo con fundas de cuero. (Quesada, 2008, p. 248). No debía ser agradable ir cargando con un escudo empapado por la lluvia (Menéndez Argüín, 2000, p. 124).

Pero, como ya hemos advertido más arriba, todo esto no son más que estandarizaciones artificiales y modernas realizadas a través del estudio de las fuentes escritas, el arte y el registro arqueológico. En este sentido, podemos citar las representaciones escultóricas del altar de Domicio Ahenobarbo (fines del s. II a. C.) y el monumento de Emilio Paulo (Bishop, Coulston, 1993, p. 58), así como el ejemplar hallado en 1900 en Kasr el-Harit, en El Fayum, que encaja con la descripción proporcionada por Polibio(Bishop, Coulston, 1993, p. 58; Menéndez Argüín, 2000, pp. 118-119).

 

Scutum hallado en Kasr el-Harit (El Fayum, Egipto). Fuente: http://portalhistoria.files.wordpress.com/2012/07/scutum2.jpg

Scutum hallado en Kasr el-Harit (El Fayum, Egipto). Fuente: http://kwoon.info/forum/viewtopic.php?p=346635

 

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Bishop, M. C. & Coulston, J. C. N.: Roman Military Equipment from the Punics Wars to the fall of Rome. London 1993.
  • Connolly, P.: Greece and Rome at War. London 1998 (1981).
  • Flavio Vegecio Renato: El arte de la guerra romana. Introducción, traducción y notas de A. R. Menéndez Argüín. Madrid 2005.
  • Goldsworthy, A.: Roman Warfare. London 2000.
  • Goldsworthy, A.: Cannae. London 2001.
  • Goldsworthy, A.: The Complete Roman Army. London 2003.
  • Gracia Alonso, F.: La guerra en la protohistoria. Héroes, nobles, mercenarios y campesinos. Barcelona 2003.
  • Healy, M.: Cannae 216 BC. Oxford 2000 (1994)
  • Menéndez Argüín, A. R.: Las legiones del s. III d. C. en el campo de batalla. Écija 2000.
  • Polibio: Historias, V-XV. Traducción de Manuel Balasch Recort. Madrid 2000.
  • Quesada Sanz, F.: Armas de Grecia y Roma. Forjaron la Historia de la Antigüedad Clásica. Madrid 2008.
  • Sabin, P.: “The mechanics of battle in the Second Punic War”, en The Second Punic War: A Reapparisal. London 1996, pp. 59-79.
  • Tito Livio: Historia de Roma desde su fundación, XXXVI-XL. Traducción de J. A. Villar Vidal. Madrid 2001.

NOTAS

1En el caso del escudo hallado en Dura Europos, ya del siglo III d.C., los bordes están reforzados con cuero. Sobre el ejemplar, véase por ejemplo Goldsworthy, 2003, p. 129.
2Veáse el ejemplo del escudo hallado en Kasr el-Harit (Egipto). Connolly, 1998 (1981), p. 131 sobre éste ejemplar; Bishop, M. C. y Coulston, 1993, pp. 58-59.
El gladius:
https://viapraetoria.wordpress.com/las-armas-del-ejercito-romano-durante-la-segunda-guerra-punica/
Anuncios

2 comentarios »

  1. El texto es muy interesante, pero en la frase “así como el ejemplar hayado en 1900 en Kasr el-Harit”, no es “hayado”, sino “hallado”.

    Comentario por Jorge — abril 29, 2013 @ 4:55 pm

    • Muchas gracias Jorge.

      Comentario por viapraetoria — abril 29, 2013 @ 5:43 pm


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: