Viapraetoria

LEGIONARIO. EL MANUAL DEL SOLDADO ROMANO.


Philip Matyszak

Ed. Akal. 208 pp.

2010 (or. ing. 2009)

 

Legionario. Manual del Soldado Romano

 

Índice.

I Alistarse en el ejército romano 6

II Guía de las legiones para los aspirantes a recluta 16

III Carreras militares alternativas 33

IV El equipo del legionario 52

V Entrenamiento 70

VI Gente que quiere matarte 94

VII La vida en el campamento 115

VIII En campaña 128

IX Cómo tomar una ciudad 149

X En batalla 165

XI Después de la batalla 183

 

Mapa del Imperio Romano 198

Glosario 200

Agradecimientos 202

Lecturas adicionales 202

Créditos de las ilustraciones 203

Índice 204

 

Estamos ante una edición que imita a los manuales auténticos de algunos ejércitos. De pequeñas dimensiones y muy manejable. Ya en la introducción se explica que el “manual” está dirigido a los soldados del ejército romano en época de Trajano. Aunque a poco que avancemos en la obra, nos percataremos de que los conocimientos y reflexiones que se ofrecen son hechos desde una perspectiva moderna. Pero, pasando por alto éste y otros aspectos, lo cierto es que estamos ante una obra ligera y divertida; escrita con sentido del humor y dirigida, sin duda, al público no especializado. Si somos esta clase de público, la obra es perfecta para iniciar el acercamiento al mundo militar romano, pudiendo ser recomendada, sin duda, como una excelente obra introductoria, que logrará captar la atención y hacer que algunos de sus lectores quieran ir más allá. Desde luego, jamás se me ocurriría recomendar a alguien que en su vida ha leído algo sobre estos asuntos la obra de, pongamos el caso, Le Bohec. Siguiendo con este tipo de público, estamos ante un punto de vista novedoso y original, que aborda de manera sencilla y amena asuntos en los que generalmente no suelen entrar los especialistas. Es, en este sentido, interesante la forma en que se presentan algunas cuestones prácticas basándose, es cierto, en el simple sentido común.

La obra incluye además numerosas anécdotas, fragmentos clásicos e incluso algunos fragmentos recogidos a través de la Epigrafía. Hay una recurrente utilización de la ironía con buenos resultados (p. 100: “La ventaja de los germanos es que normalmente son haraganes, desorganizados y poco disciplinados, en contraste con los italianos, que como todos sabemos, son eficaces, industriosos y obedientes”). Es, en definitiva, una obra muy amena, recomendable a jóvenes estudiantes y a aquellos que simplemente quieran empezar, sin aburrise, a sumergirse en la historia militar de Roma.

Vayamos ahora con el otro sector; los aficionados y especialistas. A estos les parece el típico librillo que no vuelves a consultar, aunque no podrán evitar que les arranque alguna sonrisa, sobre todo esas bromas que están dirigidas a ellos. La sorpresa inicial, sin embargo, se irá diluyendo con el paso de las páginas, y algunas bromas pueden parecer repetitivas.

Ya hemos mencionado la inclusión de interesantes anécdotas que, por desgracia, no incluyen notas a pie de página, lo que evita que sepamos de dónde se han extraído. Igualmente no es difícil detectar algunos errores, como el hecho de que se mencione que el pilum estaba diseñado para doblarse o que las acanaladuras de las espadas están diseñadas para que entre el aire y sea más facil sacarla del cuerpo del enemigo (otra versión que escuché una vez fue que su objetivo era que entrara el aire e infectara la herida…). Recomendamos (una vez más), acudir a la obra de Quesada Sanz para instruirnos sobre estos temas.

Algún que otro error se puede atribuir al o los traductores; como el caso de la mención al “desastre de Varia” (refiriendose a la matanza de Teutoburgo, en el que perecieron la mayoría de las tropas bajo el mando de P. Q. Varo. Suponemos que en la obra original se presentará como “Varian disaster” o algo así y de ahí el error del tradutor).

Me ha parecido interesante, para finalizar, la manera en que presenta algunas cuestiones prácticas del desarrollo de las batallas que en obras más científicas se pasan por alto. En muchos casos simplemente porque aunque sean de sentido común no tienen el respaldo de las fuentes.

¡Se me olvidaba! Hay unas interesantes fotografías de la Ermine Street Guard, uno de los más famosos grupos de reconstrucción sobre el ejercito romano.

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